LA SANGRE QUE NO PARA
Imposible decir adiós. Hang Kang. Nobel de literatura 2024.
Los crímenes de guerra nunca suturan: se desplazan por el cuerpo y la memoria en un movimiento perturbador. Kang ha sido premiada por atestiguar masacres y comprometer a los lectores con la cuota plural por las masacres bélicas. Tiene una manera singular de narrar. El recurso de describir paisajes aneblinados o oscuros le es útil para no marcar diferencias entre el pasado y el presente, entre el mundo de los vivos y el de los muertos: una estrategia para conjeturar que todo continúa entre el mundo un universo que reniega del sosiego y persiste en la violencia. Nada concluye en Imposible decir adiós. La última oración es una remisión al inicio. Los personajes se buscan entre cadáveres apilados; sentir frío es una manera de vivir. Kang cruza testimonios, recortes de diarios como si pudiera haber algo más veraz que su propio relato. Kang es tan ineludible como una vieja cartografia de territorio que necesitamos repasar porque poco a poco va dejando de existir.
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