OFERTORIO
Caja negra. Luis Ortega. 2001 Qué queda después de una entrega incondicional? Debe haber algo de satisfacción personal en el hecho de consagrarse al otro, de atenderlo, de esa sumisión y de, por qué no, de apostolado laico al servicio. Según el psicoanálisis que intenta desglosar de los seres la maraña oscura de aquello que se denomina “culpa”, existe en la incondicionalidad una espera de calma, una suerte de sosiego por un pasado que se supone nefasto y un devenir que no asegura nada. Luis Ortega despliega una trama de tres personajes, en la que el silencio y las caras parecen obligar a la sacralidad de una liturgia atea. Caja Negra es la metáfora del “embudo” del compromiso gratuito, de esa abnegación por el otro, de esa catequesis de estar presente. El recurso del embudo es el del artefacto de boca amplia, para que entre absolutamente todo, pero que, por el contrario, debido a la angostura de cuello final, no permite la salida por el mismo orificio. Esa asfixia de no poder desprende...